Taiwan: falos, dulce de leche y un homenaje al aburrimiento

Y de China volamos a Taiwán.
El viaje sigue tomando rumbos inesperados y Taiwán fue sin duda uno de ellos.

Empecemos por ubicarlo en el mapa:

Es una islita pegada al mastodonte chino. Abajo está su vecina Filipinas y arriba Corea del Sur y Japón:

Usamos su apodo moderno para que medianamente tengan una idea de qué “país” hablamos, pero su nombre oficial es República de China.

(!!“@#!???)

Si…  a continuación una breve -y necesaria- reseña histórica para intentar esclarecer conceptos.

 

HISTORIA

—-Sería ideal que hayan leído al menos las reseñas históricas que hicimos en el capítulo  de China y Hong Kong para que puedan atar algún que otro cabo suelto. (Y porque son súper interesantes!).

Empecemos!

Adentrándonos en las eternas disputas de poder de los homo sapiens, fueron en este caso los portugueses, españoles y daneses quienes anduvieron matándose por éste territorio hasta que los vecinos chinos los barrieron mandándolos de vuelta a su casa.

En 1912, al caer la última dinastía china, el país se transforma en una república que dura muy poco, porque a los 10 años aparece la Revolución Cultural -comunista- de Mao para arrasar con todo lo que tenga que ver con el pasado burgués.

Y he aquí lo interesante!!!:
El único territorio chino que no cayó bajo el poder del comunismo fue éste pedacito de tierra.
Los miembros de la última dinastía y los defensores de la república derrocada la usaron de refugio.

La República se continuó en la isla haciendo que hoy en día muchos consideren a Taiwán como LA VERDADERA CHINA!

¿No es genial?

Hoy, La República de China (o Taiwán), tiene un presidente que es elegido cada 4 años.

Dentro de las innumerables diferencias que existen entre China y Taiwán la que sigue, es especialmente hermosa.
A diferencia de China, donde no se espera que la mujer logre mucho más que seguir trayendo hombres al mundo, he aquí quien ocupa el cargo presidencial en Taiwán:

Tsai Ing-wen

La isla también cuenta con moneda, himno y bandera propia. PERO, a pesar de todas estas sofisticaciones… no es un país, sino una PROVINCIA más de China y el hecho de que no tengas ni puta idea sobre ella no es azaroso.  

Estos son los países que reconocen a Taiwán como país independiente:
Islas Salomón, Honduras, Kiribati, Nauru, Nicaragua, Palaos, Paraguay, San Cristóbal y Nieves, Belice, El Salvador, Guatemala, Haití, Islas Marshall, Santa Lucía, Santa Sede, San Vicente y las Granadinas, Suazilandia y Tuvalu.

Claramente no son los más influyentes….

La lista se va achicando cada año cuando China se acerca a los políticos de la lista y les sugiere:
-Si querés tener 1.369.811.000 de clientes chinos, tenés que dejar de reconocer a Taiwán como país-.
Por supuesto nadie lo piensa demasiado y así es como Taiwán se vuelve en el país/provincia desconocido que actualmente es. Sumada la ya clásica censura china que deporta a artistas por expresarse a favor de la independencia de Taiwán. O pequeñeces como al usar un producto Apple en China, no vas a encontrar la bandera de Taiwán entre los emoticones. China hila bien fino. (Después de Estados Unidos, China tiene el mayor número de tiendas Apple en el mundo; por lo que Apple acepta sumiso las condiciones).

En fin, por ley, si Taiwán se declara independiente, China lo interviene militarmente. Así que calladitos y cabizbajo Taiwán sigue su propio rumbo; y desde el anonimato llegó a ser la economía n° 20 del mundo!  Porque OJITO! Taiwán es PRIMER MUNDO.  

De vuelta a las eternas disputas, en 1895, llegó el turno de que China y Japón se enfrenten por otro cacho de tierra (Corea) -y otro centímetro más de falo simbólico-.

Tras 6 meses de guerra y 50 mil muertos , la China derrotada entrega Taiwán a Japón; convirtiéndose así en una colonia japonesa por 50 años.

Creemos que es acá donde “la verdadera China” se deforma…
Visitar Taiwán hoy, es como visitar a un primo de Japón y un tío lejano de China.

 

LLEGADA

Pasamos los dos últimos días en China viajando de pueblo en pueblo, de micro en micro, sacándole humo al cerebro decodificando caracteres chinos e intentando afilar al máximo el sentido común para adivinar las indicaciones de la gente para finalmente llegar 5 minutos antes de que el avión cierre sus puertas.

Una vez adentro, nuestro cuerpo se entregó a dormir unas 8 hs, pero el vuelo duró sólo 2.
A las 12 de la noche llegamos al aeropuerto de Taipei (capital de Taiwán).

Dormidos atravesamos la rutina de retirar las mochilas por la cinta y buscamos un mostrador de informes.
Recuerdo cuando empezamos este viaje hace casi ya 3 años atrás: 15 días antes de salir, entré en pánico y reservé nuestra primera hermosa casita japonesa en Tokio. Hoy llegamos a un nuevo país, (provincia, región especial, o como quieras llamarlo); dormidos, mugrientos por haber sudado todo el día en China y sin tener ni puta idea dónde estamos.

En informes pedimos la clave del wifi del aeropuerto. No me molesto en sonreir ni en aparentar amabilidad. En China las formas se diluyen, y uno se va diluyendo con China.

Pero un inglés IMPECABLE y una amabilidad extrema me fuerzan a registrar que no estoy más en China. Nos dan la contraseña y en medio micro segundo estoy conectada. Una cachetada de violenta velocidad del internet público y sin censuras me despierta!
Siento deseos de soltar una lágrima de emoción (y de quedarme bajando películas en el aeropuerto). POR DIOS! DE VUELTA INTERNET EN NUESTRAS VIDAS!

En internet encuentro una caja para arrojar nuestros cuerpos por una noche pero el check in cierra en 10 minutos. Le pido al señor de informes que llame al hotel para que nos esperen.

Cuando corta, saca un papel y nos escribe una lista de opciones para llegar al hotel.
Si, a las doce de la noche en el aeropuerto del primer mundo hay OPCIONES!
-tren directo
-tren con pausas
-micro
-taxi

Tras recibir una catarata inusual de preguntas, al amable señor de informes se le ocurre preguntar: -Ustedes saben del tifón que llega en dos días, no?

Yo sigo un poco dormida pero me divierte imaginarme lo que este hombre esta pensando de nosotros. Me rio y le contesto lo que él ya supone: no, no sabemos.

Abre un mapa y nos explica cuáles van a a ser las zonas afectas, algunas cuestiones de seguridad  y nos recomienda no movernos de Taipei.

Nuestra máxima preocupación era llegar a una cama por lo que guardamos en un estante mental el temita del tifón y nos fuimos en micro hasta el hotel.

A la una de la mañana ya caminamos por la capital dormida que dejó sus neones prendidos como señal de vida.

Nos sonreimos. Estamos en un mundito nuevo, otra vez.

A la mañana siguiente, encontré un mono ambiente chiquito pero eficiente – Taipei es tan caro como Hong Kong o Japón…
Las delicias de vivir en un país desarrollado se pagan. Y caro.

Así que nos tomamos otro bus super moderno y nos mudamos a nuestra nueva casita taiwanesa.

El bus nos dejó en la puerta de una heladería Hagen Dazz.
Hace dos días estamos mudándonos. Tomando, avión, buses, minivan, metro…  y ya estamos a minutos de llegar a nuestra nueva casa, pero una fuerza interior me obligó a dejarle mis mochilas a Juan e ir a ver ese helado.

Y a los gritos llamé a Juan:

Oh si!

Parece un cuento donde voy encontrando señales de que estoy yendo por el camino correcto. Con la panza vacía, empezamos el día con dos bochas de helado.

Mientras lo comemos nos sonreímos… pero en el fondo los dos sabemos que no está tan bueno. El paladar va cambiando…

Acá mi dulce preferido de Taiwán: el Obanyaki

El Obanyaki es japonés y se prepara en el momento. Lo comes calentito!.
La masa está hecha a base de matcha (té verde molido). Mi preferido está relleno de una especie de crema de huevo, porotos aduki dulces y queso mascarpone.

Años atrás nada de esto me sonaría bien. Hoy babeo de solo recordarlo.

Después del heladito, llegamos a nuestra nueva casa y ni bien Juan apoyó su cuerpo sobre la cama, se fue a pasear por mundos lejanos.

Yo me fui a pasear por mis mundos cercanos preferidos!: los supermercados del nuevo país!
A comprar provisiones para nuestra semana refugiados del tifón.

:)

 

Taipei

Taipei 101, el 4to falo más alto del mundo

La primera impresión que tuvimos, fue la de sentir que era una capital vacía, pero todas las impresiones dependen de dónde venís. En éste caso, veníamos de China -el país más poblado del mundo-. Así que no nos presten atención, es una capital tan poblada como cualquier otra. De hecho es famosa por su Catarata de Motos:

Antes de escribir con Juan nos sentamos y hacemos una lista de las cosas que tenemos que mencionar si o sí. Y lo primero que nombramos de Taipei fueron sus cielos súper celestes y sus atardeceres que embellecían hasta al cemento más insípido….

La polución china nos hizo olvidar por completo de la existencia de esos colores. La mayor parte de los lugares que visitamos están teñidos de gris.
La sorpresa no fue la intensidad de los colores, sino el hecho de registrar que es posible olvidarlos y acostumbrarnos a vivir en un mundo descolorido.

Habiendo vivido la mayor parte de nuestras vidas en Argentina, cualquier país que tenga un transporte  eficaz nos roba un pedazo importante de corazón.
El otro día Juan leía sobre un problemón que hubo en el Metro de Tokio: los empleados escribieron una carta pública pidiéndo disculpas a los usuarios porque un tren se adelantó UN minuto. Un momento terrible…
Taiwán es del mismo palo.

Tal vez por los 50 años de ocupación japonesa, terminaron teniendo mucho más en común con Japón que con China: transportes impecables, asfalto que brilla de nuevo, la tremenda amabilidad de la gente, y por supuesto, el infaltable kawaii:

Mientras viajábamos en metro vimos, en la bolsa de un pasajero, el logo de un Festival de Juguetes a la que no quedó otra que visitar. Hay eventos de este tipo mensualmente!

Para los que tampoco maduraron, acá les dejo el relevo fotográfico de Juan:

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Juan salió decidido a mudarse a Taipei (o a Japón), países donde los ilustradores son Rockstars!

Al final el tifón apenas rozó Taiwán y tras una semana en la capital seguimos nuestro camino.

 

JIUFEN

Visitamos este pueblo porque fue donde supuestamente se inspiró Miyasaki para su tremendísima película El Viaje de Chihiro
El lugar estaba colapsado de selfies y por el bien de nuestra salud mental, decidimos huir.

Bajando la montaña llegamos hasta la costa del pacifico donde encontramos unas piedras muy bellas donde rompía el mar….

También había templos muy bonitos.

 

HUALIEN

El atractivo por excelencia de Taiwán son sus mercados nocturnos.

En uno de los mercados nos cruzamos con éste puesto:

churros argentinos

Juan se acerca y me dice con cara de asquito:
– Tienen pinta de aceitosos…

Y el taiwanés se da vuelta y le dice
– Aceitoso nooo!

Su nombre también es Juan y vivió 20 años en Argentina. Ahora tiene una churrería y una parrilla donde vende el famoso asado argentino en Taiwán. Nos quedamos charlando y comiendo churros con dulce de leche – que no estaban aceitosos.

 

Parque nacional Taroko

Cuando visitamos este parque teníamos que trabajar pero por suerte pudimos encontrar una muy buena casa/oficina:

En ésta foto histórica estamos trabajando/viviendo en una iglesia católica en un parque Nacional en Taiwán (!!!).
Había unas habitaciones super austeras con piso de madera y solo dos futones japoneses en el piso.

Fueron días muy tranquilos… trabajamos, paseamos por las montañas y  visitamos aguas termales.

a mi me encanta morzear en las aguas termales…

y a A Juan armar montañitas…

 

KENTING

En Kenting encontramos una playa que nos alivió del calor matador que hacía. Vimos el atardecer metidos en el agua nadando muy plácidamente sin absolutamente nadie a nuestro alrededor.
Días después nos enteramos que esa era la playa donde los hoteles tiran sus residuos cloacales; lo que confirmó la teoría de Juan. Ese día vio como un sorete flotaba al lado mío; dato que prefirió omitir para no arruinar el momento.

Como en todos los destinos, esperábamos ansiosos la noche para que el sol nos dé un descanso y para ir al mercado a comer. En éste caso una camioneta pizzería fue la estrella.

Tratando de encontrar dónde tomarnos el micro para mudarnos de ciudad, entramos a una comisaría para que nos guíen y tal vez ésta imágen cuente más de Taiwán que todo el resto:

comisaría taiwanesa

Ni bien vi ésta cebra empecé a imaginar la cantidad de intervenciones que recibiría por parte de mis compatriotas en el hipotético caso de que esta cebra esté sentada en una comisaría argentina.

Sin duda ya estaría decapitada.

En Argentina (como en tantos otros lugares del mundo) el término policía no es específicamente sinónimo de seguridad. Y trasladar esta cebra a una comisaría argentina sería probablemente un acto de extremo cinismo que recibiría una respuesta inmediata por parte de una sociedad que expresa sus opiniones de forma muy tajante y clara, por ponerlo de algún modo. Pero en Taiwán (o en Japón) funciona.

Tengo que admitir que mi primera reacción fue acercarme para chequear si nadie le había agregado el miembro masculino seguramente omitido por su creador. (Las cebras tienen TERRIBLE falo!). Literalmente crucé la calle para chequearlo y confirmar cómo el lugar dónde creces moldea tu forma de percibir el mundo.

La cebra estaba impoluta, no tenía ninguna amputación o agregado.
De haber nacido con ovarios más grandes, definitivamente sería esa la intervención que yo le haría.

 

Kaohsiung

foto robada

Ésta es una mega ciudad que usamos para abastecernos de materiales para dibujar y comer. Y hasta ahí llegamos… otro destino olvidable de Taiwán.

La recorrimos en las bicis públicas que podes alquilar muy baratitas con solo apoyar tu tarjeta de crédito en el lector. La primer media hora es gratis, y ahí estaba la laucha cambiando de bicicletas cada 30 minutos.

Desayunamos en Xing Long Ju, un restaurante súper clásico que abre 3 am y cierra 11 am y explota durante esas 8hs.

Te sentás donde haya una silla libre, si la hay.
Me tocó compartir la  mesa con una familia que viajó una hora solo por este desayuno y que, con gestos, me ayudó a elegir las especialidades del lugar. Estaba sola porque Juan suele desayunar más temprano…

Todas fotos robadas de Google

Estaba rico. Tranquilamente rico. Sin sobresaltos.

Consciente de que a veces los extranjeros intimidamos, le hago un gesto a un señor que buscaba un lugar para que se siente al lado mío y resultó ser uno de los pocos taiwaneses que habla ingles. Tenía unas arrugas muy marcadas y parecía cansado.

Después de presentarnos pidió otra cuchara para mí y puso su sopa en el medio para que yo también tomara.

Mientras compartíamos su desayuno me contó que solía tener un hotel muy próspero pero lo vendió después de que en un incendió una familia entera muriera en una de las habitaciones: papá, mamá e hijo. Hoy está retirado y viaja por el mundo… imagino que con la familia a cuestas.

Cuando la sopa se terminó nos despedimos y cada uno continuó viviendo en su micro universo.

 

 

ALISHAN

Alishan es una reserva natural plagada de gente sacándose selfies con árboles centenarios.
Como llegamos, nos fuimos.

 

Lago del sol y la luna

Ahora que vuelvo a ver la foto, veo un lago muy bello, pero en el momento no nos sorprendió demasiado.

Taiwán en general no nos sorprendió demasiado lo que nos hizo preguntarnos si el ver cosas nuevas constantemente había quemado nuestra capacidad de asombrarnos… (ya pasaron varios meses de ésto y por suerte puedo afirmar que no).

Nos guardamos en el recuerdo la tremenda hospitalidad de la gente, sus hermosos templos, y un transporte público de la ostia.

 

cerrando ciclos

Recorrimos la isla en círculo, dejando afuera algunos destinos porque las ganas de recorrer fueron quedando en el camino…

Taiwán nos aburrió -sensación comúnmente menospreciada- pero en ese espacio de vacío a Juan se le ocurrió hacer el Inktober, un desafío que empieza en Octubre donde la idea es que hagas un dibujo a tinta cada día durante todo el mes para ir soltando la mano y crear disciplina.

Mucha gente de distintas partes del mundo comparte diariamente sus dibujos en las redes sociales para que todos puedan ir viendo lo que está haciendo el otro y así incentivarse colectivamente a continuar con el desafío.

Y así empezó. En el lago del Sol y la Luna.

Decidimos pasar los últimos días de nuestra visa taiwanesa en una casita en las afueras de Taipei haciendo nuestros proyectos personales.

Juan siguió hasta el último minuto en el aeropuerto; ese mismo aeropuerto que 30 días antes nos conoció dormidos y mugrientos, le dimos el regalo de conocernos despiertos y bañados!.

Juan dibujó recortes de nuestro viaje por Asia, y éste fue el de Taiwán:

Taiwanesa Kawaii

Finalmente dejamos Taiwán agradecidos por el vacío que nos generó, ese vacío donde se engendró el proyecto “Un viaje asiático”,que fue posteriormente destacado por el equipo curador de Behance.

Pueden ver el proyecto completo cliqueando en ésta imagen:

Un homenaje al aburrimiento

Hasta la próxima!
Flor y Juan

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2 comentarios en “Taiwan: falos, dulce de leche y un homenaje al aburrimiento

  1. caminantewilly dijo:

    Excelente Chicos!!! COMO SIEMPRE… las fotos fantásticas… ese lago me hizo acordar a titi-caca … los dibujos… el proyecto de Juan … y tus comentarios y comidas Florcita… una genia! :) GRACIAS POR COMPARTIR ESTA AVENTURA de ser ustedes mismos sin importar el tiempo y el espacio, en cualquier parte y sin otra causa, sin otro propósito que estar vivos! <3 Su mensaje llega en las palabras y en medio de ellas, en los silencios, en las imágenes, en los amigos que cosechan y en el amor que siembran por el camino! ;) GRACIAS SIEMPRE, LOS AMAMOS CAMINANTES DE LA VIDA!

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  2. Cheiron McMahill dijo:

    Me hizo muy feliz ver y leer acerca de su viaje a Taiwán. Fui a Taiwan hace dos años, y realmente amaba a la gente. Me recordó a Japón de muchas maneras, pero hay mucha diversidad lingüística y cultural en comparación con Japón, con 56 tribus indígenas. No puedo creer que hayan estado viajando durante tres años. Shiroh, Leticia y yo nos mudamos a Minnesota ahora para mi nuevo trabajo. PS Descargué tu dibujo del Dios de los ciervos en Kanra-machi y me encanta.

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