El espejo chino

Y después de repetidos amagues entramos a China tras pasar dos meses en Hong Kong.
En parte nos costó dejar la isla porque de a poco empezábamos a asimilar lo que se nos venía. Si bien nos daba mucha ilusión visitar China por su milenaria historia, su presente nos tiraba muuuy atrás.

Teníamos un prejuicio muy fuerte porque no son pocas las veces que nos cruzamos con contingentes de turistas chinos automatizados gatillando selfies mientras se mueven guiados por el ensordecedor megáfono de su guía.

Nos pesaba la sensación de estar por entrar al nido de la alienación más extrema y muy disimuladamente empezamos a posponer la visita. Hasta que finalmente nos decidimos, armamos las mochilas y nos tomamos el metro hacia la frontera.

 

Un poquito de historia

Como siempre, contado muuuy a lo bruto, la larguísima historia China se resume en la sucesión de siglos de dinastías (monarquías) entre cocidas por innumerables guerras e invasiones de por medio. 

De la extensa linea de tiempo, voy a poner el foco en el momento en que Inglaterra prueba el té chino y le encanta.
No sólo el té, sino también la porcelana y la seda.
Tras adquirir grandes cantidades de mercadería registra que sería más conveniente si los chinos también necesitaran algo de su industria para que el dinero no se mueva en una sola dirección.
Y así fue como la autosuficiencia china hizo cortocircuito con el imperialismo Europeo, incapaz de solventar las necesidades básicas, pero experto en crear nuevas.

Tras estudiar un poquito la situación, Inglaterra se dio cuenta que China no conocía el opio –sustancia que ellos extraían de India mientras la ocupaban-.
La ecuación fue sencilla: si movemos la droga que extraemos del país que colonizamos
, y  la entramos por contrabando a China, creamos millones de consumidores (lease: adictos).

La codicia que caracteriza a nuestra especie hizo que este plan se lleve a cabo y salga 10 puntos: China se llenó de adictos y de consumidores.

La historia sigue con que China le dice: basta o prendo fuego todo el opio que encontremos.

Inglaterra no paró y el fuego apareció. Y así es como empieza la primera de las 2 guerras del opio. Porque con el libre comercio NO SE JODE!
China era muy fuerte por tierra pero muy débil por agua por lo que un par de barquitos de un país diminuto reventaron al gigante.

Comparando tamaños

Al finalizar la primera guerra se firmó un irónico tratado de “paz” donde:

-legalizaron el tráfico del opio.
-China entregó Hong Kong, Shanghai y otros 4 tremendos puertos para que Inglaterra continúe con su fructífero comercio de drogas; más libre aún, teniendo en cuenta que después de la segunda guerra dejaron de pagar impuestos. (Segunda guerra que empezó porque Inglaterra, ya asentada en sus nuevos territorios decidió que quería expandirse un poquito más.)
-Además, el gobierno chino tuvo que pagar por el opio confiscado e incinerado y compensar a los ingleses por el dinero que gastaron en la guerra.

Por otro lado, las ganancias generadas por el tráfico de opio fueron tan altas que necesitaron crear un ente que las administre.
Acá es cuando nace el HSBC (o HongKong and Shanghai Banking Corporation).

Por todo lo anterior, el HSBC es una gran autoridad a la hora de aconsejarnos:

Mirar para atrás me ayuda a entender la naturaleza humana y a recordar con qué propósito se inician las guerras, quienes están a cargo de delimitar lo que es legal y lo que no, y cuánto influye el bienestar del pueblo en la toma de decisiones.

Pero sigamos!

50 años después las monarquías se terminan y aparece la República de China, liderada por el Comunismo, seguido por la Revolución Cultural de Mao que le devuelve el poder a los campesinos reventando a todo quien pensara distinto: calcularon un mínimo de 40 millones de muertos (la población total de Argentina!).

Juan me pide que me extienda un poco más sobre el comunismo pero teniendo en cuenta que los únicos rastros del comunismo que quedan en China son alguna que otra foto colgada de Mao, voy a seguir adelante.

Beijing

Como las guerras nos enseñan hasta dónde los humanos somos capaces de llegar, éste país comunista le enseñó al mercado cuánto los humanos somos capaces de consumir.

China encarna el consumo irracional llevado a la máxima potencia hasta hoy conocida. Su población es el ejemplo perfecto de consumidor dócil, con una existencia lo suficientemente carente de significado, para generar el ecosistema perfecto para que el único modo posible de vincularse con uno mismo y con el resto sea a través de la materialidad.

Es el consumidor número uno de objetos de lujo del mundo. Cumpleaños, bodas, San Valentín, cualquier excusa vale para mostrar cuánto dinero tenés, o para simularlo. Son carnada fácil, alimento puro para la industria de lo superfluo, esqueleto de nuestro sistema,  haciendo uso de las ajustadas palabras de Umberto Eco.

Pero vamos a nuestra primera visita:

Recorrido

 

Shenzhen – 深圳市, la llegada

Dejamos la ciudad diseñada por Dios y volvimos al mundo diseñado por los simples mortales y la diferencia se hizo notar.

Llegamos cansados y un poco mal humorados por la transición. Tal vez quienes nos leen piensan -qué flexibles los chicos, con cuantas cosas se enfrentan- Pues NO.
Con sólo 2 meses de vivir a pleno confort en Hong Kong el cerebro se me atrofió, estaba achanchada y con cero interés por vivir experiencias nuevas. Mi nivel de tolerancia descendió bruscamente por lo que sólo esperaba que todo alrededor mío fuera eficaz.

Por dentro sabía que tenía que huir de Hong Kong porque ya estaba pensando en alisarme el pelo, queriéndome comprar cosas que no necesito, y  preocupándome por la jubilación que probablemente nunca tenga y demás cuestiones que aparecen en las ciudades.

Cansados por la mudanza, fuimos a buscar un lugar para cenar.
Para los vegetarianos en Hong Kong no encontré más que un omelette , así que entré a China intuyendo que me esperaba un mes a puro arroz.

Al entrar a un restaurante le muestro a la señora que atiende un cartel que Jools me preparó:

No como carne, no como comida de mar. Ni siquiera un poquito de carne!

La señora me señala unos 6 bandejas desbordantes de comida. Nos miramos con Juan. Tienen una pinta demasiado increíble para ser verdad.
Siento como mi estado anímico empieza alterarse y una sonrisa intenta salir a la superficie.

Pido un poco de todo y nos sentamos.
Miro el plato, lo huelo.
El olor disuelve por completo mi mal humor.
Instantáneamente no queda nada más en el mundo que ese plato de comida y yo.

Pruebo.

A veces Juan dice – Si Dios tuviese un sabor, sería el de ésta comida-.
Efectivamente, Dios sabe a comida china.

¿Cómo puede ser que la sociedad más alienada que visitamos hasta ahora sea capaz de generar semejante alquimia en la cocina?
Y sí… hace miles de años que vienen pasándose recetas de generación en generación…

Esa primera noche china pasé de pensar que iba a alimentarme a arroz a encontrar LA MEJOR COMIDA DEL VIAJE.

De vuelta en el restaurante, respiré hondo y dí gracias por haber escapado de la succión del confort.

Estos son algunos ejemplos de desayunos:

Jools nos había anticipado que íbamos a conocer a las mujeres más amables y peores pagas del mundo: las meseras chinas.
Y así fue. Con una sonrisa, mucha tranquilidad, y todo el tiempo del mundo, nos esperaban la eternidad que nos llevaba pedir comida en chino. Las amo!

 

La ciudad

Visitar ciudades después de Hong Kong es como comer un plato soso tras haber comido uno picante. El paladar ya no siente nada.

Habiendo conocido varias ciudades chinas, si bien imponen una sensación futurista, podemos afirmar que son puros conglomerados de bloques grises. “Las ciudades sin alma”, como las llama nuestro amigo Kirill.

Nos movimos usando el sistema de bicicletas públicas que, como la mayoría de los emprendimientos, surgió para hacer negocios y tal vez disfrazarse de gobierno eco friendly en el intento. Pero no es más que un gobierno intentando impresionar al pueblo mientras hace negocios con el fabricante de bicicletas.

Las ciudades se convirtieron en cementerios de bicicletas dándonos el ejemplo perfecto del derroche chino.

Para usarlas necesitas una tarjeta de crédito china, pero nosotros usamos nuestro superpoderes argentos y anduvimos pedaleando gratis agarrando bicicletas abandonadas en casi perfecto estado, arreglando algún que otro detalle.

Ellos manejan sin cumplir demasiadas reglas pero todo parece fluir. Pasa el tiempo y no dejo de admirar la ausencia de agresividad en la calle. Salimos de Argentina pensando que era la norma, pero por suerte no lo es…

Una tarde Juan encuentra una bicicleta con la correa salida. La doy vuelta y él empieza a  arreglarla. Un señor que parece ser una especie de cartonero deja el carro que venía arrastrando y se nos acerca. Le hace un gesto a Juan para que pare de hacer lo que está haciendo.
No quiere que Juan se manche las manos con la grasa de la cadena. Nos muestra sus manos, él ya las tiene manchadas.

Y de un saque nos arregla la bici y nuestra percepción: no todos están dormidos.

Y con el viento en la cara, y con esa satisfacción tan elemental que produce el que un desconocido decida regalarte su tiempo y ayudarte, pedaleamos bordeando ríos por éste nuevo mundito, siempre más bello desde arriba de una bici.

 

Guangzhou – 广州市

Bastante tiempo atrás, la familia de Juan adoptó un nene taiwanes. Ese nene creció y hoy vive en China continental.
Su nombre es Wu Shie Ye, alias Suchié en Argentina, y es el tío “chino” de Juan! ❤

Por supuesto el visitarlo fue prioridad a la hora de armar la ruta.

Achinados en China

Cesar, su otro gran tío también andaba de visita y hubo gran reencuentro gran.

Pasado el momento de los abrazos, nos sentamos a tomar todo el mate que no tomamos en años para ir de a poco asimilando la bizarra situación de encontrarnos con los tíos en China.

Chocho con las inesperadas visitas Suchié nos llevó al paseo turístico más esperado: sus panaderías y restaurantes preferidos.
En uno de los restaurantes pidió una habitación privada (algo muy normal en China) y cenamos en una mesa redonda GIRATORIA repleta de comida. No existe pedirse un plato para cada uno. Se comparte TODO. Mi sueño!
Lo primero que sirven es el té.  Según cuán sofisticado es el restaurante, mayor la ceremonia que se hace alrededor de la infusión.

Habiendo pasado ya dos años y medio en Asia podemos decir que comemos con palitos de forma… decente. Pero Suchié nos dio una clase para ajustar el levantar bodoques gigantes viendo que varios de ellos empezaban a volar por la mesa.

Y tras pasar un par de días charlando, devorando y mateando con la familia, nos tomamos un tren hacia el próximo destino.

 

Trenes chinos

Las estaciones están preparadas para que las transiten millones de personas cada día. En el Año Nuevo Chino se testea a fondo la eficiencia porque 1.369.811.000 de chinos migran hacia el pueblo de sus familias produciendo así el movimiento migratorio humano más grande del mundo.

Para ese movimiento, China está preparada y continua preparándose cada año. Sobre todo porque en pocos años su población va a registrar un interesante aumento. Éste año el gobierno  permitió que su población tenga 2 hijos en lugar de 1. Lo cual es un flash, porque China tiene 1.369.811.000 de HIJOS ÚNICOS!
Me imagino que varios psicólogos deben estar haciéndose un festín con éste país.

Mientras que en Argentina se espera hasta que un “accidente” deje 50 muertos para arreglar un trayecto de 25 miserables kilómetros, en China cada año decenas de trenes de alta velocidad son agregados.
Lo que en Argentina sería algo histórico, para China es un trámite administrativo de menor escala. Como diría mi madre, el presidente chino se tira un pedo, y le sale un tren bala del culo.
Si, somos guarangos en la familia.

Los trenes son enormes, limpios, rápidos e hiper puntuales….PERO les falta satisfacer ni más ni menos que la principal necesidad del ser humano: el oxígeno.

El gobierno no solamente controla la cantidad de población determinando la cantidad de hijos que el pueblo puede tener; sino a través de una fuerte y marcarda ausencia de políticas de concientización sobre el consumo de tabaco.
Ésta decisión reduce a unos 600.000 chinos por año.

Todos los humanos a bordo del tren están fumando en un simbólico sector de fumadores que se ubica en el extremo de cada vagón. Su simbolismo radica en el hecho de que no hay puertas que contengan el humo.

Dormíamos con bufandas enroscadas a la cabeza y aún así nos despertábamos con dolor de garganta.

 

Yangshuo – 阳朔县

Para llegar a éste pueblo nos tomamos un crucero turístico por el río Li que es extremadamente famoso por ser la imagen del billete de 20 yuanes.

Viajamos en el techo para ver mejor el paisaje y estar más tranquilos. Una forma sencilla de esquivar asiáticos es ponerte al sol. Ellos cuidan su blancura como si fuera su bien más preciado. En una piel oscura se ve alguien que trabaja en el campo bajo el sol.
Aparentemente tener la piel oscurita y no poseer muchos bienes materiales no está muy bien visto en ninguna parte del planeta.

Durante el viaje practiqué sin éxito el conectarme con mi respiración y tratar de disfrutar de la vida a pesar de las circunstancias que me rodeaban. Trataba de contar mis respiraciones, pero en su lugar contaba las veces que una señora hacía la fila para sacarse LA selfie.

24 veces.

Si, no sólo había fila para selfies, sino también una persona cuyo único trabajo era el de organizar las sesiones, por supuesto con un megáfono.
EGO ORGANIZER, debe decir su tarjeta de presentación.

Ésta hermosa foto va acompañada de éste sonido ambiente tan armonioso y relajante.

Joder!

Paramos una semana a trabajar en un hotel muy bello alejado del centro.

Pegamos vista!

En el hotel trabajaban unas seis personas de 30 años aproximadamente. Cada día se turnaban y 2 de ellos se encargaban de cocinar para el resto. Podían pedir delivery o prepararse unos fideos instantáneos. Pero no, preparaban 6 platos distintos siempre acompañando con arroz. Cada plato te daban ganas de fregártelo por todo el cuerpo y, eventualmente, comértelo, claro.

Este puede pasar como un detalle menor, pero en un mundo que tiende a tercerizar cada aspecto de nuestras vidas, preparar un plato de comida puede convertirse en un acto revolucionario. PENSALO!.

Después de trabajar, salíamos a recorrer los pueblos de alrededor.
Contrario a lo que nos esperábamos, bastó con alejarnos medio metro del circuito turístico para tener China sólo para nosotros.

Bellísimo lugar.

 

Longsheng – 龙胜各族自治县

Llegamos a la fábrica del mundo pensando que iba a ser baratísima pero nos desplumaron cobrándonos por cada gramo de oxígeno que respiramos.
A esta altura estaba hasta las bolas de que nos cobren por todo y en un ataque de ratez decidí cargar todos mis bártulos por la montaña por no pagarles 5 dólares a las señoras de la minoría étnica Yao, quienes abandonaron el cargar arroz para cargar mochilas de turistas.

(Foto robada de internet a Alexander Marc Eckert)

Ellas crecieron y curtieron la montaña desde bebes y tienen la fuerza de un tiranosaurio.
Cuando faltaban 30 minutos para llegar, desistí y le entregué todo a una señora que nos había estado persiguiendo.

Finalmente llegamos a nuestra nueva casa en las terrazas de arroz.

Ésta fue nuestra oficina por unos días:

Ella cada tanto nos visitaba.
Estaba muy interesada en lo que hacíamos:

Los primeros días me quedé en cama básicamente porque arruiné mi columna por 5 dólares.

Por suerte armamos un grupo con gente muy buena onda y ligué masajes, paños con agua caliente, parches y hierbas medicinales chinas que me dejaron nueva.
Estábamos también en el nido de la medicina que trata el flujo del chi  y el desequilibrio del yin y el yang. (¡¡¡¡¡¡¡¡❤!!!!!!!!)

Ella fue la encargada de prepararme las infusiones con hierbas medicinales de la zona y de prenderme fuego la espalda con paños calientes.

Una vez restaurando el chi, nos llevó a todo el grupo a una cascada. Cuando llegamos nos sentamos en unas piedras en una especie de ronda. Ella nos da a todos la espalda y sigue hablando con Julia, una argentina bella que vive en China hace un par de años.

Con Julia la enderezamos para que hable compartiendo con el resto del grupo
(de 5-6 personas). Al verla incómoda le explicamos que eso es lo que hacemos en Argentina, nos sentamos a charlar de la vida…
Le da vergüenza, no está acostumbrada. Nos cuenta que en China cada persona tiene dos grupos de personas: el  del trabajo y el de diversión y ninguno de los dos incluye una relación como la que llamaríamos nosotros “amistad”.

Todos los extranjeros viviendo en China que conocimos usaron la misma frase para describirnos la situación: -Soy tu amigo si me servís de algo-.

El psicoanalista y filósofo Erich Fromm escribe:

“En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.”

Está bueno aclarar que no está haciendo alusión a China, sino a las consecuencias del capitalismo.

 

Fenghuang – 凤凰县

Varios años atrás Juan se cruzó con una de esas imágenes que por razones que no controlas se quedan grabadas en el cerebro.
Tras varios intentos, logró sacar la misma foto, desde el mismo punto de vista:

Este pedacito de pueblo sería el ejemplo de la China que quisiéramos ver, pero que ya no está más. Las pocas áreas que mantienen el espíritu tradicional se transforman en burbujas irreales rodeadas del circo del consumo.

 

Parece un cuento, pero de noche Fenghuang se transforma y su poesía se electrifica al encenderse los neones y la música electrónica de gimnasio.
Cada uno de esas casitas son boliches.

Me asomo a uno.
En un escenario hay una mujer y un hombre sobre-excitados con sonrisas que dan miedo de lo exageradas que son. Están intentando animar a un grupo de personas que no despegan sus caras de sus teléfonos. Están sin estar.

Seguimos caminando.
Tratamos de cruzar el río por una linea de piedras muy bonitas.

Tenemos que esperar. A la chica de adelante le da pánico caerse, pero no puede irse a su casa sin que su novio la retrate mientras cruza las piedras “súper relajada”.
Mientras la espero contengo mis ganas de empujarla al río de 30 cm de profundidad.

Las parejas cumplen el rol de fotógrafos personales. No hay cara de culo de por medio ni deseos de meter el teléfono en partes intrincadas del cuerpo. Nop. Está naturalizado al 100%.

Fenghuang nos hizo acordar a Varanasi, otra ciudad pegada a un río que visitamos en India.

Recordamos estar caminando por la orilla del Ganges hablando sobre cómo podría estar súper explotada, llena de bares que den al río con música (igual que Fenghuang)… pero en su lugar te cruzas con kilos de barro, kilos mierda de vaca y algún que otro hueso de los cientos de cuerpos que se incineran a diario en la orilla.

Contrario al común de los prejuicios, nos encontramos con una China muy limpia, pero yo extrañaba la mierda.

En ésta ciudad los restaurantes gastaron todo su presupuesto en las fachadas así que elegimos la simpleza y honestidad de los carritos callejeros.

Alta delicia!

 

Dehang – 德夯

Como habrán visto, nos movimos por zonas montañosas, pero a China le encanta construir y agujereó todas las montañas para hacer que las rutas sigan una perfecta linea sin ningún desnivel.
Tremendísimas rutas tienen.

Dehang es un pueblito sencillo, chiquito y sin turistas en el que encontramos un hotel con 3 habitaciones donde paramos, trabajamos y por supuesto, comimos de puta madre.

la ornalla de mis sueños!

Juan me dice que la comida no tiene buena pinta en esta foto, pero la pinta es lo de menos!

China nos dio tremendas oficinas!

Entre nuestro hotel y las casas que se ven en la foto corre un río que escuchábamos desde la cama. Todas las casitas tienen los típicos techitos de tejas chinos por todos lados .Una llovizna hermosa pintaba de un verde super intenso todas las montañas que teníamos alrededor.

Hay momentos donde con solo una mirada nos preguntamos si somos conscientes de lo que estamos haciendo. Y alguno de los dos dice -¿Dónde estamos?- casi sin entender hacia dónde nos llevó la vida.

En éste pueblo encontramos probablemente la cascada más bonita que hayamos visto en nuestras vidas.

 

Zhangjiajie – 张家界市

Si, pasamos un mes sin poder pronunciar ni el nombre de las ciudades que visitábamos. Éste por ejemplo se pronuncia algo así como “Chanchiachié”. De todas formas, nadie nos entendía. Viajar con los nombres de los destinos escritos en mandarín se volvió indispensable.

Más allá de eso, no tuvimos problemas con la comunicación. Nada que el sentido común, la creatividad o el traductor de Google no puedan resolver.

Lo grandioso es que cuando la gente se da cuenta que no entendés nada, te sigue hablando, como si por elegir otras palabras les fueras a entender. A veces hasta sacan un papel y te escriben en sus bellos caracteres chinos para que les entiendas. Ja!
Yo empiezo a hablar en castellano y así he tenido conversaciones súper interesantes de andá a saber qué.

Nos quedó un muy buen recuerdo de la gente en China.

Pero volvamos a”Chanchiachié”!
Parque Nacional “protegido” por la UNESCO, famoso por ser la fuente de inspiración para la película Avatar. Gracias a su director David Cameron, 40 mil personas por día visitan el parque en temporada alta.

Es gigante (700km2) y para entenderlo tenés que tomarte un buen tiempo y analizar muuuchos mapas. Los que te dan en el parque parecen estar desarrollados por alienígenas de otra galaxia.
Por suerte cuento con Juan que se encargó de armar el plan maestro de nuestra visita.

En primer lugar marcó las rutas más populares, paso clave para saber por donde NO ir. Entre ellas esquivó puentes de vidrio, sillas voladoras, el ascensor más alto (e innecesario) del mundo y demás cuestiones del circo turísitico.

Siempre hacemos este tipo de paseos en silencio para poder disfrutar los sonidos de la naturaleza y no espantar a los animales que pueda llegar a haber. A menos que estemos en zonas húmedas de serpientes que vamos aplaudiendo y pisando fuerte para espantarlas.

Pasear junto a los contingentes y megáfonos chinos no era una opción. Y gracias a la paciencia de Juancho pasamos 3 días subiendo y bajando montañas completamente solos.

Permítanme aburrirlos un toque con fotos de hongos que nos encantan.

Pueden ser más bellos? Son sa-gra-dos!

Cada tanto pausábamos a comer unas frutitas con alguna vista tremenda que nos cruzábamos.

China es ideal para matear porque el agua caliente se consigue en todos lados.
En los dispensers hay agua caliente y agua tibia. El agua fría no existe. Cada casa tiene su termo lleno de agua tibia para ir tomando durante el día.

En el parque hay algunos lugares para dormir, pero la mayoría elige dormir afuera, donde están los mejores hoteles. Nosotros elegimos dormir adentro para tener más tiempo de recorrido. Por las noches rogábamos encontrar un lugar porque se nos pasaba un poquito la hora.

El último día llovió sin parar y una bruma bella envolvió a las montañas.

Y así concluyó nuestro primer recorrido por China.
Ya la visitamos dos veces y en ambas un pedacito de mí sintió cierto alivio al salir.

Una vez fuera del régimen Chino, feliz de reencontrarme con el internet libre nuevamente, abro uno de los principales diarios argentinos para ponerme al día y me cruzo con una serie de notas que me obligan a replantearme mi percepción del gigante que dejé atrás.

Los Influencers y la legitimación del estar siempre bajo la influencia de un otro. (Nunca de uno mismo).

 

–Imágen Serializada

Guías para tu tiempo ¨libre¨

 

–organizando lo innecesario

¿Te imaginás un diario que te recuerde que no necesitas ni la mitad de lo que posees?. ¿Estoy siendo idealista?

 

–IGUALDAD DE Género

Y se dieron cuenta que una mitad de la población consume menos que la otra; y como es importante apuntar siempre hacia la igualdad,  habilitémoslos a ellos también a consumir desenfrenadamente y dedicar tiempo de su vida a decidir cuestiones súper relevantes para las problemáticas de la época como ¿buzo o remera?.

 

–PRIORIDADES

La nota podría tratar sobre qué comer y qué evitar para no apoyar empresas que están envenenando la tierra, los ríos, los mares y todas las especies que habitan el planeta incluyendo la nuestra. Pero no. Que el planeta explote, y que el fuego nos encuentre con la panza bien chata!
Es importante que la alimentación saludable surja desde un deseo individualista y superficial. El hecho de que formamos parte de una comunidad y que nuestras decisiones afectan al resto, es puro delirio místico.
A concentrarse en lo importante: la panza chata.

 

— igualdad de género ii

El no poder concebir el éxito por fuera de la acumulación de capital moldea ni más ni menos que los propósitos de nuestras vidas.
Ya ganado el derecho (y obligación) de trabajar, el empoderarnos y decidir, por ejemplo, ser madre y dedicarnos a criar a nuestros hijos, es prehistórico. A emprender y producir!

 

–Sexualidad serializada

Y a esta altura es entendible que necesitamos que nos indiquen hasta cuánto coger. Porque el escuchar nuestros deseos más básicos y primarios queda descartado por la sobresaturación de ruidos que generan los deseos creados por la industria de consumo.

–ETC.

…..

Vacío puro. Y yo aliviada de dejar China…

Sentir rechazo por los contingentes chinos me refleja que naturalicé por completo el régimen en el que yo vivo, el del consumo y la distracción.

Mientras vivamos ensimismados, fotografiando nuestro ombligo, preocupados por la panza chata, por el buzo o la remara, pensando que nuestro único deber cívico es el de depositar un sobre en una urna cada cuatro años para elegir entre los candidatos que prometieron la mayor cantidad de favores a las empresas que financiaron sus campañas, ESTAMOS EN EL HORNO.

…..

(Suspiro)

….

Nos despedimos con dos maravillosos cortos de Steve Cutts y con profundos deseos de que podamos vivir de forma más despierta, responsable y empática.

Hasta la próxima.

Proyecto Squatters – Argentina-

 

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7 comentarios en “El espejo chino

  1. caminantewilly dijo:

    Maravillado nuevamente… y mi mente nueva se siente de maravilla porque sus entradas son tan mágicas como acogedoras y energizantes! Su mirada cada vez más profunda muestra la sabiduría que fueron adquiriendo al no viajar como simples turistas, que van tras la experiencia… sino moviéndose a puro corazón como habitantes de la misma realidad en absoluta igualdad de condiciones, que simplemente busca extenderse en el abrazo a toda la existencia, poniendo énfasis en su naturaleza esencial, en lo que el planeta expresa a través de cada latido, de nuestros más sinceras vivencias… Son muy enriquecedoras sus entradas porque nos hacen sentir reflejados (maravilloso título eligieron) en la belleza del paisaje, en el clamor humano, en los rostros, en los instantes de libertad, en la expansión de la percepción y la consciencia y en la honestidad con que expresan sus valorizaciones … que no suenan a juicios, sino a análisis ensimismados, después de haberse hecho carne de la situación como para no seguir sufriendo más engaños. :) El final apoteótico por el golpe de efecto, me dejó un sabor al mensaje profundo del “principito” de Saint Exupery… los adultos (la sociedad o el sistema) somos especialistas en hacer esencial o imprescindible… lo que por naturaleza es prescindible, efímero, circunstancial… como para que no tengamos tiempo de mirar más profundo y dejemos de ser consumidores de ilusiones, con vidas tan ilusorias y personalidades tan efímeras como las que compramos! <3 ¿Y si nos dedicamos a imitar a los viajeros de Cebolla nómade, que capa a capa van desnudando su corazón por los caminos, y así juntan coraje para ir descubriendo en nosotros, como si fuéramos nosotros y solamente para nosotros, que el mundo es para disfrutarlo más que para intentar cambiarlo ?? :) ¡BRINDO POR SU OSADÍA, POR SU LIBERTAD INQUEBRANTABLE! ¡GRACIAS SIEMPRE GENIOS DEL AMOR FLUYENDO HACIA LO ALTO, HÉROES DEL CAMINO DEL CORAZÓN! <3 LOS AMO, NOS AMO POR SIEMPRE!

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  2. Diego Cinalli dijo:

    Hermosa lectura desde la cama despues de freelancear y putear porque me anda mal el touch del celular pero que magicamente funcionó a la perfección en cada uno de los scrolls que me llevó llegar hasta el final del post. Flor, no te conozco pero te mando un beso muy grande y otro a mi querido y lejano Juan a quien nunca olvidaré.

    Que flashero lo del pueblo boliche La puta madre.

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