Singapur desde Sri Lanka

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Seguimos tratando de ponernos al día con el blog y hoy les escribimos desde Sri Lanka!
Sí! el viaje sigue yéndose por lugares impensados, por países que si hace unos meses nos hubieran ofrecido un millón de dólares por marcarlos en el mapa, definitivamente los hubiéramos perdido.
Me encanta ver como cada evento se ramifica y trae infinitas consecuencias; así que acá les dejamos al menos 3 de las razones que hicieron que hoy estemos en éste país:

Razón n° 1 – Por la idea País-mata-País
Razón n° 2 – Se viene mi cumpleaños (27 de Octubre)
Razón n° 3 – Por Singapur



Razón n°1 – País-mata-País

Mientras viajamos registramos que el lugar DE DONDE VENÍS, te condiciona totalmente la percepción del lugar nuevo que visitas.

Ejemplo: Nuestra amiga Irene visitó India y después Sri Lanka. Consecuencia: Sri Lanka para ella es un país aburrido (tenemos entendido que la intensidad de india es incomparable) donde no conectó con la gente porque no confió en nadie (tenemos entendido que el nivel de estafas que hay que esquivar en India, también es incomparable).

Así que India fulminó a Sri Lanka.

A nosotros nos pasó lo mismo con Tailandia.

Tailandia es uno de nuestros lugares preferidos. Es super intensa con todo el esplendor de su religión dorada, su gente, sus selvas, sus playas. La amamos entera. Y desde ahí viajamos a Malasia, y pobrecita nos la reventó.

Así que para proteger a Sri Lanka, la visitamos antes del plato fuerte.



Razón n° 2
– Se viene mi cumpleaños

Como viajamos de a dos, la dirección que tomamos es siempre el producto de una mediación.
Somos dos seres distintos: yo quiero andar pegando saltos por el mundo, y Juan quiere recorrer de forma lineal y ¨ordenada¨. En mi cumpleaños el consenso es la última de las prioridades así que a saltar!!! De Filipinas nos tomamos 2 barcos, un bus y 3 aviones para llegar Sri Lanka y empezar a acercarnos a mi regalo!

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Razón n°3 – Singapur

Este país tiene una historia interesante porque es el único país que tuvo una independencia forzada. Singapur formaba parte de Malasia, y aparentemente era el hogar de una enorme cantidad de chinos. Se ve que a los malayos no les gustaban los ojitos finitos y para evitar que se esparzan demasiado decidieron recortar esa punta del país y así fue como expulsaron a quien es hoy uno de los países más ricos del mundo. Unos visionarios los malayos…

En Singapur viven los mismos que viven en Malasia, pero en distintas proporciones y con mucha más plata. Chinos (mayoría), malayos e indios (y mucho extranjero trabajando). -Los sueldos son muy altos y sus bajos impuestos lo convierten en un paraíso fiscal-. Se habla chino mandarín, tamil (indios), bahasa malayo y entre ellos se comunican en ingles.

Se los ve convivir muy bien, pero no se mezclan. Por ejemplo, seria rarísimo que un chino se case con una india (y con un indio ni te cuento).

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Usamos nuestra corta estadía (sólo 15 días) para hacer tramites, arreglamos una de las computadoras, fuimos al medico, compramos cosas que necesitábamos, recorrimos y nos fuimos.

Singapur me asfixió. Recorriendo me volví una vieja gorda pesada y sudada. Si te las ingenias podes saltar de aire acondicionado en aire acondicionado sin sentir la realidad. Pero cuando te toca salir… ma-mi-ta, el calorrrr. Junto con Kuala Lumpur ubica el podio cebolla de capitales/países infernales. Será primer mundo, una ciudad del futuro, pero el calor es insoportable.

Una clienta devenida en amiga nos contaba que una de las claves del éxito de éste país es la cantidad de aires acondicionados. El calor extremo mata cualquier intención de productividad.


Cebolla Empresaria
Juan, después de años, tuvo una reunión de trabajo.

El “villerito de San Martin”, como le decía su amigo Maurito, se encontró con un reclutador en Starbucks en el centro financiero de Singapur donde no hay más que rascacielos y oficinistas corriendo de un lado a otro. Amo los matices de la vida! Hacía sólo unos días que habíamos dejado una isla super chiquita llena de naturaleza.

Parece que nos movemos en distintos niveles de un juego: Nivel selva, nivel ciudad, nivel desierto, etc, etc.

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En la reunión le ofrecieron un trabajo fijo en Singapur. La indecisión es nuestra marca personal, pero el clima ayudó a que Juan rompa su record y decida en una milésima de segundo: NO!

Quien lo quería contratar, cuando vio que Juan no aflojaba, le dijo: -haces bien, él calor se te vuelve cada año más insoportable-.

Sam le contó que trabaja reclutando gente para empresas de distintas partes del mundo. Y ahí es cuando de la cabeza de Juan sale a flote LA pregunta: ME PODES CONSEGUIR UN TRABAJO EN JAPÓN? (País que nos voló la bocha).

La idea de parar de viajar no nos había visitado, pero por alguna razón, a mi compañero le surgió eso. Y con esa duda Juan volvió al hostel. Sam efectivamente podía al menos intentarlo.

Cuando me contó me caí de culo, no tenia una opinión formada, pero si a Juan le había surgido ese interrogante, para mi era sagrado. Cada idea que surge hay que respetarla y dejarla ser. Así que guardé mis miedos en una cajita y me mantuve como observadora.

Observaba como Juan armaba su curriculum y movía algunas fichas que podrían traer como consecuencia vivir un tiempo en Tokyo. Chan!

Hasta le saqué una foto mientras armaba el curriculum. Quería tener un registro del momento que tal vez se convertía en vértice. En un giro.
A ésta altura nos damos cuenta que cada momento de la vida es clave: cada charla, cada gesto, cada lugar…

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Al final no pasó nada. Juan movió fichas, pero no hubo consecuencias aparentes. Todavía.

Pero fue un momento que me quedó guardado de Singapur. El viaje (la vida) nos hace lidiar con sorpresas, incertidumbre, decisiones, movimientos, azar. Y hay que actuar!


Cumpleaños del Buda

Mientras esperábamos el veredicto de los técnicos de la computadora, nos agarró de sorpresa el cumpleaños del Buda. Una especie de Navidad budista.

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Nos levantamos temprano y como todo budista, fuimos al templo del barrio. Nos sentamos en unos almohadoncitos en el piso, y escuchamos a un monje que -a pesar de ser los únicos NO chinos- tuvo la generosidad de chequear que todos hablen ingles y cambió el idioma de la ceremonia a un idioma que todos entendiéramos. Un genio. Habló sobre estar presentes, no volvernos locos con el celular, aflojar con las selfies, no juzgar… (y no me acuerdo más).

Nos encanta colarnos en esas pequeñas cotideanidades ajenas.

Y después de alimentar nuestro espíritu, alimentamos nuestro cuerpo:

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Momento sagrado si los hay!

Para no perder la costumbre, acá van mis lineas dedicadas a la comida:

Otra vez, gracias a los indios, Singapur nos hizo muy felices a la hora de alimentarnos. MUY!
No me gusta demasiado las fotos, pero el momento de ir a nuestro restaurante preferido y pedir Bhature con Chana Masala, lo quise atesorar para siempre.

Chana: garbanzo. Masala: cientos de especias que te hacen volar!

Mi mamá tiene una frase un tanto particular que usa cuando come algo riquísimo en un restaurante: ¨ES PARA BESARLE LAS BOLAS AL COCINERO¨. (¡?)

No sé si eso es necesario, pero cada vez que como algo tan poderoso, necesito agradecer a quien hizo la magia. Así que si puedo me meto en las cocinas y les comunico a los cocineros lo feliz que me hicieron (y de paso chusmeo todo, claro).


Amigos

A los pocos días de llegar nos encontramos con Joaquin, un personaje uruguayo que conocimos en Kapas, y recorrimos la ciudad con él.

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Además hicimos algunos amigos nuevos en el hostel en el que paramos.
Con la plata que en Malasia nos alquilamos un departamento, en Singapur nos alquilamos una cápsula. No sólo es un país caro, sino que es un país chiquito. Lo que lo vuelve una bomba del tiempo a la hora de poner los precios de los departamentos en alquiler.

Como seguíamos sin trabajo y nunca habíamos ido a éste tipo de hoteles nos mandamos. Vivimos 15 días en la que fue ¨La Caja Cebolla¨.

Somos dos giles que no le sacamos una foto! Pero básicamente era eso: una caja. De un lado del colchón era un caos, y del otro impecable. La impronta de cada uno no de desapareció a pesar de las circunstancias.

Él hostel era uno de esos lugares que sus dueños crean con el único objetivo de generar plata y bajo ningún concepto permiten que su corazón interfiera en el emprendimiento. Y se sentía. Era una cagada insípida.

Mucha gente no había. Salvo 3 indios que no hacían NADA. Estaban todo el día sentados en el sillón clavados al plasma. Con ellos no compartimos más que sonrisas y saludos, Nada más. Ni nada menos. (!!!)

El último día, mientras preparábamos las mochilas el más grandote se nos acercó y nos pidió que no nos vayamos. Que nos iba a extrañar.

:)

Muertos de amor, le explicamos que a la tarde volábamos hacia Indonesia.
Al escuchar esto se fue a la habitación y volvió con una bolsa llena de una especie de turrón triturado: los dulces preferidos que su mamá le preparó para que coma durante su estadía en Singapur.

Nos la quería regalar entera, pero negociamos para que sólo nos dé la mitad. Una delicia hecha con todo el amor de una mamá india. Alucinamos!

Después de semejante ofrenda, nos invitó a almorzar a su templo. Rags es sikh.

La verdad es que nos habíamos reservado el almuerzo para ir a comer el último Bhature de la temporada, pero no era muy difícil detectar que se había abierto un camino mucho más interesante.

Rags invitó al otro “indio”, que también aceptó y así fue como fuimos con Rags y Bodhi a almorzar al templo sikh.

PERO Bodhi no era indio. Bodhi es de Sri Lanka.

Rags sí es indio y vive con su mamá, papá y esposa en India. Como todo los sikh, está casado a través de un matrimonio arreglado: su familia acuerda con otra familia, presentan a sus hijos y si se gustan, se casan. Todo orgulloso nos muestra la foto del casamiento:

Tomá!!!

Tomá!!!

Camino al templo nos cuenta que vino a Singapur a buscar trabajo (y que lo consiguió!). Y básicamente en ese momento estaba en una relación amorosa muy posesiva con el aire acondicionado del hostel.

A pesar de que nos contó que en su pueblo la temperatura llegaba a los 60 grados en verano, Singapur le resultaba demasiado caluroso y caro.

Bodhi coincidía. Les rogamos que visiten ciertos puntos de la ciudad a los que podían llegar caminando y eran 100% gratuitos, pero soltar el aire no estaba entre las posibilidades.

Algun lugar como éste!

Algún lugar como éste! (o como los videos que les dejamos abajo)

Templo sikh

En Kuala Lumpur ya habíamos visitado un templo y más o menos sabíamos cómo funcionaba: hombres y mujeres nos descalzamos y nos tapamos la cabeza antes de entrar.

En el piso de arriba está el espacio donde se hacen las ceremonias, se reza o simplemente se descansa.

Cada vez que visito estos lugares intento hacer una nota mental diciéndome que cuento con éstos espacios cuando necesito silencio o algún lugar agradable para estar. Sobre todo cuando pasamos mucho tiempo en ciudades que el cerebro se nos empieza a saturar.

Éste lugar es como un espacio en blanco. No hay sillas ni estructuras que te marquen una conducta, cómo sentarse o en qué dirección. Acá podes sentarte, quedarte parado, acostarte…. y encima el piso está alfombrado y es bien blandito.

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En el piso de abajo está el comedor y la cocina. Quien quiera comer, sea de la religión que sea, solo tiene que agarrarse una bandeja y servirse. Gratis.

La comida es india, por ende: riquísima.

Y así pasamos nuestro almuerzo de despedida en Singapur.

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Almorzando con Bodhi (izq) y Rags (der)

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Cocina del templo

Hace unos años un indio le encargó a Juan el diseño un muñeco siguiendo algunas instrucciones. Recién ahora nos damos cuenta que le encargaron un muñeco sikh!

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Desde ese día quedamos en contacto con Rags y Bodhi.

Bodhi (el srilanqueño) nos siguió escribiendo al menos una vez por semana preguntándonos cuándo íbamos a visitarlo.

:)

Gracias a esas sonrisas que intercambiamos día tras día en el hostel podemos guardar éste recuerdo:

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Con la familia de Bodhi, en Sri Lanka

A seguir sonriendo!

Hasta la próxima!

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4 comentarios en “Singapur desde Sri Lanka

  1. nora dijo:

    Y seguimos viajando y aprendiendo. Porque hoy me siento , como cuando vos me contabas que habías aprendido poco de Geografía. Bueno Flor, te estás vengando y yo me doy cuenta que también tengo tanto que aprender………. Me vino muy bien el mapa ilustrativo.
    Viendo las fotos y filmaciones de Singapur y comparándolas con los países que anteriormente recorrieron, pienso, cómo tendrán que acomodar, cuerpo, mente, espíritu a estos cambios tan extremos, a estas antípodas de vida humana, de paisajes, de climas , de confort, ( no te digo de alimentación porque sé que tu paladar es amplio en la aceptación de gustos ).
    Todo contribuye, sin lugar a dudas a crecer de manera exponencial como personas en este primer año de aventuras.
    A prepararse para el regalo mayor !!!!!!! beso y abrazo grande. Los quiero

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    • cebollanomade dijo:

      jajajaj! Cada vez que recorro el mapa y puedo marcar, por ejemplo, Pakistan en menos de dos segundos NO LO PUEDO CREER!! Soy lentita pero algunas cosas sigo aprendiendo!
      Hace unos días justo le escribía a una amiga que ni bien llegamos a un país nuevo cambiamos el chip del celular con uno nacional. Y con la cabeza es lo mismo. Es ir cambiando chips literales y simbólicos todo el tiempo.
      Abrazo grande Nori!

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