Malasia: parte 2

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Bueno, finalmente nos sentamos a escribir.

En éste último tiempo anduvimos por Malasia (2 meses), Singapur (2 semanas), Indonesia (otros 2 meses) y ahora escribimos desde Filipinas. Pff! Cómo pasa el tiempo…Malasia nos hizo salir de nuestra zona de confort y por eso la amamos.

Hasta ese momento nos movíamos alquilando casas por Airbnb (web de alquiler de casas equipadas) para poder trabajar cómodos. Pero como todo, tiene sus pros y sus contras: comodidad total vs menor posibilidad de socializar. Comparado con un hostel, homestay, etc. la casa te aísla.

Estábamos viviendo en Penang, una ciudad al norte de Kuala Lumpur que no nos gustaba demasiado y el calor extremo no ayudaba. Teníamos bastante trabajo, o sea que necesitábamos internet y comodidad para trabajar.

El próximo punto en el mapa a visitar eran las islas Perhentian donde ya no había casas para alquilar, ni internet asegurado. Pero el calor cegó cualquier responsabilidad que teníamos para con el trabajo y nos mandamos igual. Necesitábamos AGUA!

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Islas Perhentian

La experiencia nos dice que después de dar el primer paso por fuera de la famosa zona de confort, nos espera una pruebita del universo para tantear si realmente queremos salir. Pasada la prueba, todo empieza a fluir.

Como por ejemplo:
– Un mes antes de empezar el viaje por Japón, tal  vez unos de los países más caros del mundo, las dos computadoras portátiles se pusieron de acuerdo y dijeron -de Buenos Aires no nos movemos- y murieron (!!!!!$$$$????)
– O esa primera e inolvidable mañana en Tokio cuando despertamos después de descansar de las 46 horas de viaje.  Para acompañar el desayuno recibimos el mensaje de Silvana (encargada de cuidar a Uma y Simona, nuestras perras) diciendo que a Simona (mi protegida) el vecino le había disparado un tiro -que por suerte erró- y que no las podía cuidar más. HOLA TOKIO!

Si, la vida te tantea.

En el caso de Perhentian fue bastante más leve. Tuvimos la “suerte” de llegar en un feriado y encontrarnos con una isla colapsada de malayos y con un único lugar disponible: un bungalow extremadamente precario, con electricidad sólo de 7pm a 7am. Y de Internet, ni hablar. Bien ajustado a nuestras necesidades :)

Hago un parate con el tema de internet, elemento clave ahora en nuestras vidas:
Venimos viajando por países que, desde un punto de vista capitalista, se los podría catalogar de “pobres”. Nuestro imaginario nos llevó a pensar que la calidad de internet iba a ser tan pobre como el país que lo emite. Pero no! NO 100% rotundo! Parecería ser que es al revés. Mientras más pobre es el país, mejor conexión a internet tiene. INCREÍBLE. Hasta ahora las peores experiencias las tuvimos en Japón.

Retomo al bungalow al que estuvimos eternamente agradecidos. Tenía un ventilador de techo que apagábamos para ver películas porque el ruido que hacía no nos dejaba escucharlas. Era como dormir en una fábrica!  Era tan pero tan molesto que se pasaba de la raya y se volvía extremadamente gracioso y la terminamos pasando genial.

El dueño del lugar era un malayo muy tranquilo que estaba todo el día acostado en su hamaca. Cuando algún huésped se iba, barría el bungalow y volvía a su hamaca.

La mayoría de la gente por éstas zonas es así. Muy tranquila. Tenemos la teoría de que el clima tropical no va de la mano con la productividad. Ir al mercado y que los vendedores estén dormidos es cotidiano. Al principio nos quedábamos congelados sin saber qué hacer, hasta que algún otro vendedor de otro puestito detectaba la situación y despertaba a su compañero/a. Hoy, con mucho cariño y tacto, los despertamos.

Tampoco tienen el chip de producir para tener más y más. Nosotros ni bien llegamos al bungalow calculamos la plata que éste hombre sacaría si se dignara a comprar al menos UNA latita de pintura. Tenemos ese chip. En unos meses el malayo se compraba una pinturería entera si quería. Pero él está bien así. No quiere más. Vive en un paraíso, tiene el boliche lleno… para qué complicarla?

A los tres días el feriado terminó, la isla se vació y quedó llena de hostales listos para recibirnos. Pero a esa altura la pocilguita y su inmejorable ubicación nos habían robado el corazón. Así que nos quedamos ahí, en la fábrica. Rodeados de selva, reptiles y una vista hermosa.

El balcón de la pocilguita

El balcón de la ¨pocilguita¨

Trabajar en el bungalow era claramente imposible, así que probamos con algunos paradores en la playa hasta que encontramos la que iba a ser nuestra oficina por la próxima semana: un restaurante de comida malaya increíble con un internet bastante decente (cuando no había nadie). Y ahí nos instalamos.

La familia que lo atendía se volvió nuestra familia, los menos tímidos se nos acercaban a ver qué hacíamos, los nenes se volvían locos viendo a Juan dibujar… se armó una oficina abierta!

Hubo días en los que desayunamos, almorzamos y cenamos sin movernos de ahí. Mechando con licuados  naturales de frutas para apaciguar los calores. Sin saberlo, éstos eran los últimos días que íbamos a trabajar por dos largos meses.

Yendo a la oficina

Yendo a la oficina

Es en éste momento cuando nuestro viaje empieza a virar.

La pocilguita tenia como 10 hermanas idénticas, y en una de ellas había unos chilenos: Coni y Marcelo. Después de seis meses volvíamos a escuchar y charlar en CASTELLANO! Compartimos un par de cenas  y sentimos como la sangre se nos oxigenaba.

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Con Coni y Marcelo

A ver… estamos rodeados de humanos todo el tiempo y tratamos de tener el mayor contacto posible con la gente local. Pero (y acá entro en terreno complicado porque no me gusta generalizar, pero vá… lo voy a hacer): sentimos que tienen un humor super distinto. Partiendo de ahí, hay situaciones que ya no se comparten. El momento en que una carcajada me recorre el cuerpo me es casi uno de los momentos más sagrados de la vida. AMO REÍRME! Como asumo que le pasa al resto del planeta.

Es ésta porción de vida que nos estaba faltando a la hora de la interacción/conexión con otros. Coni y Marcelo llegaron justo!

Además de humanos, en ésta isla también conocimos una tercera clase de mono. Hasta ahora habíamos conocido a: 1-el mono que amamos; 2- el mono que te chorea y finalmente el 3- el mono susceptible.

1- el que amamos

1- el que amamos

2- el que chorea. Directo al bolsillo “secreto” donde Juan guarda la plata

2- el que chorea. Directo al bolsillo “secreto” donde Juan guarda la plata

En una pausa de trabajo, salimos a recorrer la isla.
Mientras caminábamos bordeando el agua por una especie de sendero selvático, un grupo de unos 20 monos salieron a recibirnos y a bloquearnos el camino. Toda nuestra creatividad la habíamos dejado en el trabajo y la única idea que se nos vino a la mente fue tratar de espantarlos con palos. (Es importante aclarar que la idea no era golpearlos, sino que se asusten y se vayan). Terrible idea. La peor que tuvimos en años!

El que parecía ser el macho alfa (por su tamaño y determinación) se sintió intimidado por los palos y se le fue encima a Juan que iba adelante. Todos los monos, que hasta ahora los hacíamos bastante calladitos, empezaron a gritarnos como declarándonos la guerra. Juan tratando de frenar a esos colmillos gigantes que se le venían encima, y yo atrás llena de adrenalina pero sonriendo. Hablando con mi interior. Pensando lo grandiosa que era la vida. Hace unos meses estábamos re cómodos en una casita, quietos, a salvo. Y ahora Juan está en una selva luchando contra un tremendo mono. La vida es genial… un par de ajustes, un par de decisiones, y todo vira.

Una vez que Juan logró sacarse al mono de encima también se lo vi en los ojos. La adrenalina lo había recorrido, y también sonreía.

Cuestión que al rato pasaron unos locales que nos ayudaron a cruzar el camino invadido por monos. Nos explicaron que simplemente no había que mirarlos a los ojos. Al contacto visual lo toman como un desafío, son monos susceptibles!

Tal vez Juancho tuvo una premonición cuando hace años dibujó esto:

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Ese mismo día seguimos recorriendo y después de unos kilómetros de insolación llegamos a una mini playa escondida. Hace tiempo que viajamos con nuestras antiparras para no perdernos nada de lo que pasa abajo del agua. Estábamos buscando corales, y para tantear si había algo caminé hasta que el agua me llegara a las rodillas. Puse mi cabeza abajo del agua y, esperando algún pececito de color o algún coral,  vi como un TIBURÓN a medio metro mío se asustaba de mi cabeza y cambiaba de dirección. Pasado el susto, mis ojos pudieron hacer foco en el paraíso de corales que me rodeaba.

Sospechamos que son los corales más hermosos que encontramos en todo el viaje y estaban 100% vivos gracias a estar isla adentro alejado de los puertos!
Ya habíamos leído que en Malasia nos podíamos encontrar con tiburones pero de los que no incluyen humanos en su dieta. No es que nos pintó el suicidio.

Pasada la semana, Coni y Marcelo se mudaron a Pulau Kapas (otra isla muuucho más chiquita) y desde ahí nos avisaron que llegaba la señal de internet y que había menos turismo. Y los seguimos.


KAPAS

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Hace un tiempo escribimos que sentíamos que vivíamos de vacaciones, pero estábamos confundidos. En Kapas empezaron realmente las vacaciones.

Vivimos 20 días en un hostal pegado al mar, que tenia una zona común que invitaba a unirse y eso hicimos. Conocimos a muchos seres que nos van a quedar para siempre en el alma (y en el Facebook, por suerte!).

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Contrario a lo que nos hubiéramos imaginado, la mayor parte de la gente que vamos conociendo vive viajando. Creo que eso hace que los vínculos se vuelven muy intensos. Se comparte mucho tiempo, días enteros, desayunos, almuerzos, cenas, planes, objetivos y el hecho de no tener más que nuestras mochilas y una completa incertidumbre sobre nuestro futuro.

El grupo de Kapas estaba comandado por unos personajes inolvidables. El vasco Iosu del Moral (en la foto, el del sombrero) y su compañera Oreia (en la foto, a la derecha de Iosu). Iosu no solo nos enseñó todo lo imaginable sobre el País Vasco (al que no nos va a quedar otra que visitar a la brevedad) sino sobre la vida misma. Iosu es prácticamente ciego, pero ve más que nosotros. Nos guiaba cuando teníamos que cruzar rocas filosas para llegar a una bahía llena de tiburones (los cuales no hubiéramos encontrado nunca de no ser por él) o cuando cruzábamos hasta otra isla nadando por horas. Él guiaba. Lo llevaba adentro, y no dependía de sus ojos. Por eso también tiene un trabajo tan acorde a sus circunstancias: IOSU ES DIRECTOR DE CINE.

En Kapas también encontré a Irene… una nueva hermana del alma andaluza y la razón por la que hoy escribimos desde Filipinas. Pintó reencuentro!

Irene también tiene una historia tremenda, pero no la quiere compartir. POR AHORA.

Ire baila flamenco, viaja con sus castañuelas, canta como los dioses, es profe de yoga, hace acupuntura, y cose vestidos mejor que una máquina.

Ire baila flamenco, viaja con sus castañuelas, canta como los dioses, es profe de yoga, hace acupuntura, y cose vestidos mejor que una máquina.

Cada mañana desayunábamos (increíblemente rico) y armábamos el plan del día que podía ser snorkel con corales, buscar tiburones o tortugas, morsear en la playa, andar en kayac, limpiar algún sector de la isla invadido de basura china, etc.

Después llegaba el almuerzo y la sobremesa de unas 2 horas. Cuando el cuerpo estaba listo para moverse otra vez, salía algún partido de voley, acroyoga con Irene, torneo de cartas, recolectar cocos para la cena, más snorkel o charlas en el agua hasta volvernos pasas de uva o hasta que todos los murciélagos isleños volaran en bandada hacia el continente. Ese momento marcaba el final del día y la cercanía de la cena (el momento más esperado). Y a la madrugada se llegaba gracias a la compañía de una o dos guitarras.

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Toda esta rutina desgastante estaba mechada por las cenas que preparaban una pareja de españoles que cocinaban en nuestro hostal. Si, cocineros ESPAÑOLES! Ana y Zequi alternaban comida malaya con española y joder… flipábamos tío!

Cada tanto tocaba una salsita de tomate que me llevaba de viaje a Barracas, a la cocina de mi abuela. Ay carajo cómo disfrutamos comiendo…

——Los dos somos bastante desapegados y no extrañamos demasiado más que a nuestras rufas, pero a mi la panza se me pone nostálgica muy seguido—-

Solíamos almorzar con un grupo de italianos, españoles, franceses y una pareja finlandesa, Mery y Arttu, que les encantaba nada más estar sentados ahí con nosotros. Todos hablando a los gritos alrededor de la comida. Por horas. Estirando con postres y café.

Meri nos contó que en su país no existe el JUNTARSE A COMER. Pero que ella tiene una amiga italiana que visita seguido y suele vivir éste tipo de experiencias. Y que una vez al volver de Italia intentó instaurar esa costumbre con una amiga finlandesa. La invitó a comer, pero cuando su amiga llegó, ya había cenado en su casa (???). Nuestro cerebro no lo puede procesar, por eso sólo transcribimos lo que nos contó. Se ve que su amiga tampoco pudo procesar la invitación. Personalmente no entiendo a qué se juntan, pero ya nos tocará investigar esa zona!!

También aprendimos que el finlandés es uno de los idiomas más lindos que escuchamos en nuestras vidas.

Meri Hämäläinen y Arttu Pitkänen de Finlandia. Alias, los Vikingos

Meri Hämäläinen y Arttu Pitkänen de Finlandia. Alias, los Vikingos

La isla es tan chiquita que en dos/tres horas le podes dar la vuelta en Kayak. PERO OJO!
Recomiendo no subestimar éste deporte y obviarlo cuando no estén en un momento sólido con su pareja.
Es 100% trabajo en equipo y si pifia uno, pifian los dos. Y te puede pasar que uno de los dos simplemente NO ENTIENDA cómo goma remar y remen 2 agobiantes horas EN CIRCULO. Y encima de no entender, tengas que sentir en la nuca el deseo de tu compañero de querer AHOGARTE para llegar más rápido a comer. Son muchas emociones. Piénsenlo o mediten antes de hacerlo. Es duro!

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El cumpleaños de Juan no pudo haber caído en un mejor momento.

A pesar de que Malasia es un país musulmán y el islam prohibe consumir y vender alcohol, un día antes nos cruzamos a tierra para comprar un par de botellas de ron. Siempre hay un amigo de un amigo que consigue. Si lo sabremos nosotros, argentinos.

Festejamos con un fogón bajo las estrellas y al lado del mar con guitarras malayas, españolas, francesas y voces de todas partes del mundo. Y por supuesto la infaltable torta de chocolate hecha por Ana… lujo asiático, literalmente!

Esas noches el mar estaba especialmente mágico. Alguien, probablemente pasado de ron, avisó que había luces en el agua. Y no quedó otra que meternos en el mar a nadar con las noctilucas! (o plancton luminoso) que brilla al entrar en contacto con tu cuerpo y parece que estas nadando en un mar de estrellas.

Hasta el búho del vecino vino a festejar con nosotros. Cuando lo invité a que se pare en mi mano, no solamente aceptó sino que además me dio una lección sobre su especie:

1- es el ave más bello del planeta tierra. Sus ojos no tienen desperdicio.

2- los búhos se aferran muy bien a todas las superficies en las que se posan porque clavan sus uñas hasta que la perforan. En éste caso: mi piel.

3- comen carne. Por ejemplo: un pedazo de mi mano.

4- su pico mucho no lo pueden abrir, pero de un saque puede llegar bastante profundo.

Gracias al búho por semejante aporte y gracias al ron por adormecer sensaciones.

:)

Melaka o Malacca

Y después de 1 mes en islas volvimos a tierra firme y nos tomamos un bus a Melaka, una ciudad colonial que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad.
Melaka fue un puerto internacional muy importante ya que su ubicación permitía conectar países monstruos como India y Japón. (y muchos más). Con el correr de los años, distintos colonizadores se fueron matando entre si para ver quién se la quedaba, dejando en Melaka una mixtura importante de culturas.
La zona delimitada por la Unesco es preciosa. Murales, flores y arte por todos lados; casas muy antiguas respetadas y hermosamente conservadas. Pero te alejas 10 metros de ese límite que alguien algún día dibujó y volves a la realidad: las casas son cubos grises desalmados, el arte se  desvanece, o se reemplaza por publicidades gritándote cuántos gigas podes consumir por mes.
Pura fachada para el turismo.

Una de las características de los lugares bendecidos por la UNESCO es que es ILEGAL bombardearlos.

Lo cual suena absolutamente ridículo. ¿Cuándo será el día que la UNESCO nombre como patrimonio de la humanidad al PLANETA ENTERO!?

En fin, nosotros felices de reencontrarnos con la comida india.

Acá la razón del por qué dejamos Malasia llevando muchos amigos en el corazón y varios kilos nuevos en la zapán. Comer Cheese Naan sin parar, tiene sus consecuencias… (Se viene el post Cómo no volverte obeso mientras viajas! ja!)

AMO a éstos hombres:


Para ir cerrando…

Lo que más nos interesa de viajar es poder tener acceso a la cotidianidad de los lugares que visitamos. En ese sentido nos parece que poder vivir en una casa y viajar lento son elementos claves (al menos en nuestra búsqueda).

Tener una casa que esté alejada de las zonas turistas y de las maquetas que construyen para vender, nos sirve para acercarnos a lo que vive la gente local en su día a día.

La casa también te da tu espacio. Tu lugar. Pertenencia.

Poder tener tu cocina, ir al mercado. Esas cosas chiquitas que sentimos que al estar en un hostel nos perdemos.

En el hostel tenemos una sensación constante de ser visitantes.

También hay que tener en cuenta que viajando por éstos países hay una gran limitación para nosotros que es el no podernos fundirnos del todo. Visualmente somos extranjeros, con pinta de europeos y por defecto, llenos de dinero.

Siempre estamos en ese lugar incómodo que es el yo tengo más que vos y puedo salir a boludear por el mundo mientras vos no vas a poder salir siquiera de tu provincia.

Pero bueno, esa también es parte de nuestra cotidianidad en ésta parte de Asia. Querías cotidianidad? Transitala!

A partir de éste país empezamos a movernos intercalando casas y hostels, en función de la cantidad de trabajo, de las posibilidades del lugar, y de las ganas de compartir con otros que vamos teniendo. A adaptarse a lo que viene!

Terima kasih Malasia.
(gracias en bahasa malayo)

Hasta la próxima!

pd: Acá abajo les dejamos una galería de fotos y un capitulo nuevo de Cebolla TV. (Era nuestro debut con un GoPro, y elegimos la opción: PEOR CALIDAD POSIBLE.  Procuren verlo en pantalla completa y HD que los tiburones se camuflan). Salud!

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5 comentarios en “Malasia: parte 2

  1. Annie Hocley dijo:

    Estoy maravillada con su experiencia!!! No tengo palabras para describir el placer y la sorpresa que cada párrafo y cada foto me ocasionó. De tener 50 años menos ponía en práctica el viaje de la cebolla!!! Me tengo que conformar con mi pequeño pasatiempo para imaginarme de viaje: Juntar estampillas!!! Pero hasta eso es de otra época! Casi no se consiguen!!! Bueno chicos los felicito y les agradezco muchísimo que compartan esta parte de su vida. Un enorme beso y quedo a la espera del próximo relato!!!

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  2. nora dijo:

    Maravilloso el relato, querida Flor. Hermosas las imágenes fotografiadas y descriptas. Cúanto por aprender! Cuando deseas conocer el País Vasco , seguramente hermoso en el relato de tu amigo, me viene a la mente ese día frio, lluvioso , un poco hostil que compartimos allí en nuestro viaje. Cuando nos mostrás ese delicioso cheese naan como un manjar increible, deduzco que el nutela ya no es prioridad en la dieta.Todo es de acuerdo a la óptica con que lo percibimos. Ni hablar de ese camino a recorrer hasta llegar a la oficina!!!!!!!
    Monos amorosos, chorros y suceptibles. Hermanitos en el camino de la evolución de los humanos. Hasta al buho lo viste hermoso. Ni hablar del tiburón vegetariano ( al menos ese no te quiso comer).
    Hermoso aprendizaje , junto a compañeros de ruta, que el destino los pone en vuestro camino.
    Feliz por haber vuelto a leerlos y compartir , de alguna manera el camino.
    Un abrazo fuerte a los dos.

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    • cebollanomade dijo:

      Norita linda!!!
      Me acuerdo de subir una montaña super alta, por caminos finitos y tremendo diluvio. Chocarnos una roca y planear tapar lo abollado con pintura negra para uñas jajaj!
      El nutela nunca se va a ir de mi vida, pero lo tengo reservado para momentos de más frío con alguna peli. El calor me pide otras cosas! Helado sin parar!
      Gracias por estar ahi disfrutando con nosotros! Te quiero mucho!

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